Como mi experiencia de voluntariado no me marcó.

Al principio lo tenía bastante claro, quería una experiencia que me marcara para siempre. Llevaba ya varios meses en AIESEC, en el comité local de Madrid, en el cual tenía que motivar a otras personas para realizar proyectos relacionados con los SDG’S fuera de España, con el objetivo de desarrollar el liderazgo en esas personas. Pero lo que yo vendía lo quería para mí. Recuerdo que  nada más entrar en la organización, en el proceso de selección, empezaron a explicar estos proyectos  y en mi mente transcurrían pensamientos como “pero si yo  quiero ser ese que se va de voluntariado” yo no quiero ser miembro.  Y me quedé porque vi que la organización tenía algo más, algo más que era distinto a lo que yo había visto hasta ahora. Pasaron los meses, y por fin tenía delante de mí el voluntariado. Acababa de volver  a casa después de estar en Madrid durante meses sin ver a mi familia. Recuerdo que el día antes de mi voluntariado no quería irme, quizás por miedo a lo desconocido, a estar nuevamente semanas fuera de casa en un lugar tan distinto a España. Pero decidí irme (como si  tuviera otra opción después de haberlo pagado todo).

Los primeros días fueron confusos,  y los recuerdo con especial cariño. Aún no sabía como moverme por allí, pero la verdad aprendí rápido. Marruecos es un lugar muy especial, al que recomiendo a todo el mundo visitar. No te deja indiferente, con su cultura, con su gente, pero sobre todo fueron su desigualdad y su potencial desarrollo, lo que más me impactó. Algo  que es quizás contradictorio , pero  lo cierto es vi un país que está creciendo y que se está abriendo al mundo, pero a la vez tiene que curar muchas heridas  internas que aún siguen abiertas, sobre todo en temas como la pobreza infantil, igualdad de género o educación. Aún así pude ver a  un país alegre y con gente muy amable y acogedora.

Sin duda alguna, hubieron muchas cosas que me marcaron en esta experiencia, pero las resumiré para ti fiel lector, que has llegado hasta aquí:

Descubrí que creo firmemente en la educación y en su potencial para cambiar el mundo:  Mi proyecto consistía en dar clases de español a adolescentes entre 19 y 25 años,  los cuales tenían mayor edad que yo. Lo escogí así porque lo veía como un challenge , como algo que podía ayudar a superarme y a mejorar. Mis alumnos, a los cuales estimo muchísimo, lejos de tratarme como un “profesor” me trataron como un amigo, como un hermano. Y todos ellos , para eliminar estereotipos, eran conscientes de mi homosexualidad, algo que nunca me molesté en ocultar.  Descubrí tantas cosas acerca de las personas, tantas cosas de mi mismo, de valores, de mis valores como persona, que no sabría como describirlo. Pero sobre todo descubrí como nosotros, como individuos, tenemos la oportunidad de cambiar las cosas si confiamos un poco en nosotros.

Aprendí mi primera lección de vida: aunque mi vida no ha sido fácil y he tenido que superar muchos obstáculos a lo largo del camino con los que he aprendido muchas cosas, considero que he tenido mucha suerte de tener las oportunidades que he tenido, como por ejemplo la de poder estudiar en la “uni” o  hacer un voluntariado como éste. En Marruecos aprendí que necesitamos romper el ciclo.  Vivimos en una sociedad reactiva, que nos dice que amemos, si sabemos con seguridad que nos amarán de vuelta, una sociedad que se rige por “reglas de comportamiento”  normalizadas, que poco a poco nos deshumanizan, pero sobre todo vivimos en una sociedad que no es coherente con los valores que decimos en voz alta defender.  Y esta fue mi lección, aprender a actuar acorde con mis valores siempre, no importa la persona que sea, no importa que sepa que esa persona, o no será agradecida o no me querrá de vuelta, romper el ciclo significa actuar de forma proactiva, y no dejar que sea el ambiento o las circunstancia lo que modifiquen como te comportas. Sin matices. Dar y actuar, sin esperar nada a cambio, sólo porque así somos, o sólo porque así queremos ser.  Porque también descubrí la capacidad que tienen las personas para ser quienes quieren ser,  para cambiar sus vidas y las de los demás.

Puedes elegir realizar muchas experiencia en tu vida que puedan marcarte, pero me atrevería a  decir que sólo una experiencia de voluntariado puede cambiarte a tí y  a tu forma de ver el mundo.

 

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